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¿ La Universidad Intercultural Indígena, esperanza de permanencia p’urhépecha o un verdugo más?

Pedro Victoriano Cruz 26/03/2012

La Universidad Intercultural Indígena de Michoacán (UIIM), cumplirá este 11 de abril 6 años de vida. Tras incontables esfuerzos, fue aprobada y construido su Campus en Kanangio, parte medular de la Meseta. Ése ciertamente es ya un hecho medular en la reconquista de la autonomía de los pueblos originarios; sin embargo, de cómo nuestra UIIM haga suyas su auténtico pensamiento y sus luchas, la existencia misma de esta Institución terminará beneficiando o afectando a todos los pueblos indígenas de Michoacán.

En estas mismas fechas cumplo también mi primer año no sólo de haber conocido de cerca este proyecto universitario, sino de estar participando en él. Como p’urhépecha estoy plenamente consciente de que mi actuación ha de tender hacia una “parcialidad” a favor de los pueblos originarios, más que a una pretendida “imparcialidad” al estilo t’urhixi. Es decir, he de proceder siempre ”de parte de” y ”del lado de” estos pueblos a los que pertenezco. De hecho, nunca he dudado en defender (aún contra algunos paisanos que la han traicionado) la memoria de mis antepasados. Así lo he hecho. Así lo seguiré haciendo. De ahí esta presente reflexión que quiero compartir con el pueblo p’urhépecha. Sé que muchos p’urhépecha no van a escuchar estas palabras, y es que en estos momentos están enfrascados en peleas internas entre comunidades. Por desgracia, contagiados del espíritu capitalista t’urhixi, la pelea es por los bienes materiales. Muy lejos parece quedar de los intereses de esos “p’urhépecha” la herencia cultural y educativa de nuestros antepasados. Y sin embargo, es precisamente esa educación la que ha de llevar como bandera nuestra ahora máxima casa de estudios. De eso dependen en realidad no sólo su funcionamiento eficaz, sino su justificación misma.

El decreto de creación (11 de abril del 2006) establece que la UIIM es un organismo público descentralizado, y dice: “se creó para facilitar el acceso de los indígenas a recibir educación pública, de tal modo que los michoacanos pudieran obtener una formación integral. Los objetivos establecidos en dicho documento refieren a: impartir programas educativos de alta calidad, de educación continua y de extensión, impulsar una educación que surja desde la propia cultura de los estudiantes y de su entorno, propiciar competencias comunicativas para revitalizar las lenguas indígenas, fomentar el diálogo intercultural respetando la diversidad, crear en los estudiantes actitud científica, solidaria emprendedora e innovadora, realizar actividades de investigación y de posgrado, desarrollar programas y proyectos de difusión de la cultura, crear vínculos con los sectores públicos, privados y sociales, entre otros”.

Las carreras que se ofrecen son 4 licenciaturas: Gestión Comunitaria y Gobiernos Locales; Arte y Patrimonio Cultural; Desarrollo Sustentable y Lengua y Comunicación, así como una maestría en Educación Ambiental y se ha anunciado que próximamente se agregará la licenciatura de Salud Comunitaria.

La UIIM inició sus actividades académicas para el ciclo escolar 2007-2008 en las instalaciones del CREFAL en Pátzcuaro. Posteriormente en el ciclo escolar 2008-2009 se empezaron a impartir las clases en salones en la comunidad de Pichátaro, municipio de Tingambato, y desde el ciclo escolar 2009-2010, las clases se imparten en el Campus “Kanangio”. También se han abiertos otros dos Campus: el de la costa nahua y la zona oriente, para atender a las comunidades Nahua y Mazahua-Otomí. En el campus “Kanangio” funciona un centro de idiomas. La UIIM tiene oficinas administrativas en la colonia Prados Verdes de Morelia y en la finca la Tsipekua en Pátzcuaro. La matrícula de alumnos se acerca a los mil jóvenes; en su mayoría no hablantes de las lenguas originarias. Labora una planta de alrededor de 120 profesores de tiempo completo, medio tiempo y de asignatura, así como algunos profesores invitados.

La mayoría de los profesores que laboran en la UIIM son de origen mestizo, otros parecen ser indigenistas resentidos con el sistema mexicano, también laboran en un porcentaje mínimo, profesores miembros de los pueblos indígenas; pero son muy pocos los que dominan la lengua materna. En lo que refiere a la administración y gobierno de la UIIM , está en manos de personas no indígenas. El idioma de comunicación en la UIIM es el castellano, al igual que el de las cátedras que se imparten desde el pensamiento no indígena.

Sin embargo, eso no ha obstado para que se estén dando pasos firmes para propiciar la construcción de un proyecto de universidad acorde a los objetivos establecidos en el decreto de creación. Éste recoge las históricas demandas de los pueblos originarios en materia educativa. Por ejemplo, en unas de las primeras encuestas a las comunidades p’urhepecha, el sentir fue: ¡que regrese la Kaxumbekua!, sin embargo esto se ha frenado debido a que hay profesores indigenistas que no muestran el interés por la vida comunitaria: sus pretensiones no dejan de ir por el interés individual.

En estos momentos, por desgracia, en nuestra UIIM se vive una serie de desencuentros derivados de luchas internas a causa de intereses personales. Tal parece que a algunos profesores se interesan más por recibir un sueldo que por construir la universidad que los pueblos originarios necesitan. Lo que pudiera conducir a que nuestra UIIM pronto se convierta en un “verdugo” más de nuestra cultura. Por tanto ha llegado la hora de recuperar las esperanzas que surgieron en las comunidades al momento de que conocieron la noticia de la llegada de la Universidad Intercultural Indígena a nuestras tierras.

No hay que olvidar que los pueblos indígenas tienen la esperanza de que el proyecto educativo de la UIIM , fincado en el pasado, asuma un compromiso con nuestro futuro. Existe la esperanza de que los profesores de la UIIM muestren el camino a nuestros hijos, a nuestros nietos, para recuperar la capacidad de contemplar el brillo del sol sobre nuestros lagos y sobre nuestros bosques; de contemplar las estrellas guía de nuestros ancestros y escuchar el canto de los pájaros. No por otra razón, los pueblos indígenas de Michoacán han saludo a la ciencia, a la academia y les han dado la bienvenida: a base de la academia y la ciencia los no indígenas han construido una “civilización” que ha logrado grandes “conquistas”. Es cierto, pero como indígenas, pensamos que primero es necesario rescatar nuestro derecho a ser gente y a proteger en cada acto a nuestra Nana Echeri (madre tierra).

En estos tiempos, en los que cualquier movimiento productivo va relacionado con el dinero y el estatus; ambos factores han afectado ya la vida de los pueblos indígenas. En su busca, muchos compañeros han hecho a un lado la congruencia. Factor indispensable en cualquiera que busque ser parte de nuestra UIIM. Por tanto, nuestra UIIM ha de priorizar el regreso a nuestra xiranhua (nuestras raíces).

De ahí que tanto la comunidad p’urhepecha como las otras comunidades originarias tengan la esperanza de que la UIIM tenga una actitud “parcial”, es decir, que no dude en acompañar a estos pueblos en sus luchas y en sus resistencias. Debe forjar guerreros, guerreras, que peleen ya no con las armas que usaron nuestros ancestros, sino con la Amjurhengua : pensamiento/ razonamiento/inteligencia. No por otra cosa los pueblos originarios vemos a la UIIM como una casa para recuperar el pensamiento, una casa en que nos reunamos hombres y mujeres, pensadores, creativos indígenas y no indígenas, a fin de construir el proyecto de la vida universitaria y darle cumplimiento comunitario, teniendo como referencia, entre otros muchos, estos cuatro valores, pilares de mi comunidad p’urhépecha: Jakajkukua, Anchekurhekua, P’urhejkukua y Kaxumbekua.

Jakajkukua, para poder creer en la cosmovisión de nuestro pueblo, en sus conocimientos, en su gente, en su naturaleza, en sus ideales, en sus esperanzas, en sus saberes, en sus sueños, en sus compromisos, etc. Anchekurhekua, para poder servir, para ser solidarios con nuestros pueblos, con sus conocimientos, con su gente, con su naturaleza, con sus ideales, con sus esperanzas, con sus saberes, con sus sueños, con sus compromisos, con su trabajo comunitario, con su servicio, etc. P’urhejkukua, para luchar por el espíritu comunitario, para defender a nuestro pueblo y a sus conocimientos, a nuestra gente, a su naturaleza, a sus ideales, a sus esperanzas, a sus saberes, a sus sueños, a sus compromisos, a su trabajo comunitario, a su servicio, etc. Kaxumbekua, para cumplir todas las encomiendas comunitarias que encierra la honorabilidad comunitaria y ser parte de ella, para ser respetados para respetar. No olvidemos: el hombre comunitario vale más por lo que es, que por lo que llegue a tener.

Desde estos cuatro posiciones de la vida, nuestra UIIM puede conducir a que nuestro pueblo p’urhépecha llegue a reconstruir su irekua (vivires/existires comunitarios), su k’uiripekua (crecimiento-evolución), su tsirikuarhekua (verdades/realidades). De no ajustarse a este orden, nuestra UIIM, podría convertirse en una institución más; incluso ser un lugar donde se fragüen luchas en contra de las propias comunidades. En ese sentido, no dudo en afirmar que esa actitud ha iniciado ya con la supuesta creación de una agrupación que se ha cobijado con la supuesta protección de los derechos laborales. Esto ocurre mientras la comunidad de Cheran K’eri nos acaba de dar ejemplo de que hay que deshacerse de quienes no cumplan con las normas y éticas comunitarias.

Invito entonces a los profesores y alumnos p’urhépecha y a los no p’urhépecha a hacer un alto y reflexionar. Los invito, desde luego, a defender el proyecto de nuestra UIIM, por sobre todo tipo de intereses mezquinos. Si nuestra UIIM terminara siendo víctima de juegos obtusos, si llegara a caer en manos ajenas, daré hasta la última gota de mi vida por expulsarla de nuestras tierras. No tendría razón de ser, ni de estar, pues solo serviría a ese capitalismo salvaje que tiene mucho de estar pudriendo a nuestras comunidades.


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